Breve historia de las cuevas de Hams
Las Cuevas de Hams fueron descubiertas en 1905 por Pedro Caldentey, un terrateniente de la zona que se topó con la entrada de la cueva mientras exploraba su propiedad cerca de Porto Cristo. Consciente de la importancia geológica de lo que se escondía bajo sus tierras, Caldentey abrió las cuevas al público al año siguiente, convirtiéndolas en una de las primeras atracciones turísticas oficiales de Mallorca.
En las décadas siguientes, el sistema de cuevas se exploró y cartografió minuciosamente, y se instalaron pasarelas de madera e iluminación eléctrica para que los visitantes pudieran acceder con seguridad sin dañar las formaciones. La cercanía de estas cuevas a las Cuevas del Drach, situadas a solo unos kilómetros de distancia, contribuyó a convertir Porto Cristo en el centro del turismo espeleológico de la isla.
Hoy en día, las Cuevas de Hams siguen siendo de propiedad privada y están gestionadas por la familia propietaria; son una de las pocas atracciones naturales importantes de Mallorca que han permanecido en manos de la misma familia desde su descubrimiento hace más de un siglo.