La visita empieza en la sala abierta más grande de la cueva, donde enseguida te das cuenta de la magnitud de la formación. Las estalactitas van desde delicadas agujas minerales hasta amplias láminas en forma de cortina que cuelgan del techo. Aquí es donde se te acostumbran los ojos, y donde empiezas a darte cuenta de lo enorme que es realmente el sistema de cuevas.